jueves, 12 de noviembre de 2009

DIA 15 DE NOVIEMBRE DE 2009. LEÓN, NICARAGUA.

Este día me desperté a las cinco de la mañana (7 horas más en España) y después de una ducha fría (no hay agua caliente) Ricardo y yo salimos a desayunar. Entramos en una especie de pastelería donde los pasteles estaban completamente llenos de hormigas, pero no nos quedaba de otra, pues todo es así y al menos aquí, la chica parecía maja. Un zumo, café con leche y un bollo nos costo 30 córdobas, no llega al euro. Vamos bien. Mas tarde, seguimos de camino a la casa de protocolo, donde duermen los profesores. Es una casa mucho más bonita que la residencia, de estilo colonial con un patio interior precioso. Allí está Doña María que nos abre la puerta y nos atiende amablemente. Estuvimos allí todo el día conectados a internet y descansando en el patio. Salimos a comer fuera, a un supermercado. Sí, aquí en los supermercados además de hacer la compra, puedes comer porque tienen una especie de restaurante dentro. Comimos por casi dos euros un plato riquísimo y extraño con sándwiches y agua. En este supermercado, hay un señor que solamente se pasea de un lado a otro controlando a los empleados. Hay empleados por todos los sitios, por ejemplo, en las cajas hay una cajera y un señor que te mete la compra en las bolsas. Además, en la entrada hay una señora que te guarda el bolso o las pertenencias que lleves en una especie de taquilla (digo especie porque no tiene puertas) y cuando sales te lo devuelve. Después de comer, volvimos a la casa protocolo y allí seguimos hasta las seis que salimos a cenar. Esta vez, cenamos en un barecillo de un señor muy agradable que nos ofreció por poco más de un euro (45 córdobas) un plato de arroz, frijoles y fajitas de pollo con una agua grande. A este lugar regresaremos, el señor es muy majo. Aunque la residencia estaba muy cerca, a cinco cuadras, decidimos coger un taxi pero nos bajamos enseguida, pues el taxista nos quería cobrar 20 córdobas a cada uno, es decir 40 códobas, por un trayecto que valía 20. Seguimos a pie mirando constantemente para atrás, pues daba respeto. A las ocho, estaba en la cama. A dormir, que mañana viene Sol a buscarme para ir a los colegios.

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