domingo, 8 de noviembre de 2009

DIA 19 DE NOVIEMBRE DE 2009. LEON, NICARAGUA.

Esta mañana ha sido un poco rara. He salido de la residencia y me he ido a la lavandería a dejar ropa para lavar. Al salir, me di cuenta de que un hombre con pinta extraña me seguía. Seguramente se dio cuenta que llevaba la computadora. Tuve que hacer de tripas corazón para quitármelo de encima. Entre a una casa, pregunte por una comisaría de policía y seguramente se dio cuenta de que lo descubrí y desapareció. Este es un lugar muy peligroso para andar solo. Hay que tener mucho cuidado. De hecho, es posible que el domingo salga a hacer turismo con mis compañeros de trabajo, pues sola me dicen que no lo haga, es muy peligroso. Pase la mañana en la casa protocolo y luego me fui a una reunión de maestros. Pasamos allí hasta las cinco de la tarde y luego, mi jefe en la súper mega moto me dejo en la oficina. Allí conocí a un taxista que por 15 córdobas y 5 de propinilla me llevo a la residencia. Que majo!. Me contó que tiene un padrino en España y que gracias a él ha podido comprar una casa y tener una educación básica. Tiene 37 años y una hija de casi 18, y es que aquí se casan y tienen hijos muy pronto. Como cada día, a las ocho me fui a dormir pero esta vez, cené algo diferente, algo típico hecho con cerdo y hoja de banano, lo vendía una mujer en la calle con una carretilla y el nombre es “ bigoró” . Estaba bien rico y solo me costo 10 córdobas, unos 40 céntimos.
Hoy estoy muy triste, los niños me han robado parte de mi corazón…y la realidad es que poco más les voy a ver…

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