sábado, 14 de agosto de 2010

DIA 29 DE JUNIO DE 2010

Este día, dejamos el hotel en Bangkok y nos vamos a Ayuttaya, el antiguo reino de Siam. Lo hacemos en bus público desde la estación de Mo Chit, y no tardamos más de hora y media.
Ayuttaya, era la antigua capital de Tailandia, hasta que dejó paso en 1782 a Bangkok y en ella hay más de 400 templos en ruinas, en los que se ve la influencia birmana en sus 15 años de invasión a Tailandia. El bus nos dejó en la parada y ahí mismo, contratamos un “tuctuquero” que nos llevó a la terminal de buses que salían hacia el norte para comprar el billete a Sukotai y dejamos las maletas en la consigna. Después nos hizo un recorrido de cuatro horas por los templos con su tuc-tuc.



Buda reclinado
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Cabeza de un Buda entre las raices de un árbol



Ruinas de Ayuttaya.

Cogimos el bus a Sukotai y el trayecto se hace muy ameno. Fran y yo nos sentamos separados porque nuestros asientos estaban ocupados y me supo mal decir nada. Nos lo pasamos en grande…jejejeje. En frente, teníamos un chico que parecía no estar muy bien y que no dejaba de decirnos “ Spain good, good, good Spain” jejejeje. Y a mi lado, había un buen hombre que parecía muy humilde y que estaba alucinado con mi portátil. Me hace la señal del ok con el dedo como diciéndome que es muy bonito. No dejaba de mirarme y mirarlo, parecía que no había visto muchos en su vida...tenía las manos destrozadas, apenas le quedaban uñas, me dio mucha pena así que le ofrecí mi botella de agua, que se la bebió como si llevase días sin beber. Tengo que destacar, que los tailandeses son gente muy amable, honesta, buena…, pero está claro que hay de todo y no te puedes fiar, especialmente en las zonas turísticas, hay muchas estafas…, pero por lo general, son buenos, muy buenos. Debe ser porque en el budismo, si ellos hacen el bien, recibirán el bien, y si hacen el mal, reciben el mal. Llegamos sobre las nueve de la noche a SUKOTAI y allí, cogimos un tuc-tuc hasta Sabaidee Guest House. Es una guest house muy bonita, en Nueva Sukotai.

Al llegar el chico nos dice que no hay turistas (no los hay en el resto de Tailandia, debido a los problemas políticos que sufre el país) y que podemos quedarnos en la mejor cabaña del hostal por tres euros más y no lo dudamos.
En la terracita nos comemos los mejores Pad Thai que hemos comido hasta ahora y nos vamos a dormir.

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