domingo, 21 de agosto de 2011

DEL 9 AL 14 DE JULIO DE 2011: LITTLE CORN ISLAND

El día 9 empezábamos nuestra aventura hacia las islas caribeñas de Nicaragua. Salimos en bici-taxi desde casa, a la terminal de buses de León. Nos cobró 15 córdobas por el viaje.



Le dijimos que nos dejara justo en el lugar de los minibuses que van hacia la UCA, pues aunque son un pelín más caros (40 córdobas) tienen aire acondicionado y van más rápido. Una vez en la UCA se lanzaron como locos preguntando si queríamos taxi...¡pero no!. Nosotras salimos a la carretera porque allí te cobran un precio justo; y en efecto, pagamos 80 córdobas por las dos para un trayecto algo largo. Nos dejó en el mercado de mayoreo, desde donde tomamos el bus a " El Rama", el cual tiene un coste de 150 córdobas por un trayecto de casi siete horas... lo compramos con bastante tiempo de antelación porque el bus se llena hasta rebosar.


Pasamos una noche bastante mala...bueno, realmente la pasé yo porque Annie estuvo dormida todo el trayecto pero yo, estuve pendiente de una mujer y su bebé que iban toda la noche de pie en el pasillo. Primero le cogí a la niña en brazos para que no estuviera la pobre cargando con ella todo el viaje de pie pero cuando la niña se puso a vomitar tuve que cederle mi asiento a la mamá de la criatura y entonces, la que pasó la noche de pie en el pasillo con el mogollón de gente fui yo. Sólo fueron siete largas horas de viaje....jeje.

Llegamos casi a las cuatro de la mañana y hasta las seis no salió la lancha hacia Bluefields. Nuestro error fue que no reservamos la lancha el día anterior por lo que tuvimos que esperar a la última lancha. Yo os recomiendo que si queréis hacer este mismo trayecto que directamente por internet o teléfono reservéis el bus junto con la lancha en la empresa que ofrece ambos servicios.
Para llegar a Bluefields (y de allí a Corn Island) teníamos que hacer una travesía en lancha de casi dos horas por río Escondido.


Una vez llegamos a Bluefields tuvimos que cambiar de muelle. No había ferry porque al ser época de lluvias habían cambiado los horarios y no nos habíamos percatado así que tuvimos que cambiar de muelle en busca de otro barco. De aquí, fuimos a un pueblo desde donde se supone que salía dicho barco y nada. Esperamos a un barco pesquero y tampoco salió. Estábamos preocupadísimas porque temíamos que no hubiera forma de llegar a Corn Islands...un hombre nos engañó diciéndonos que había un equipo de béisbol que salía justo esa mañana hacia las islas y no era cierto...al final, tuvimos que coger una lancha por 20 dólares e ir al aeropuerto en busca de un vuelo que nos llevara a disfrutar del paraíso...



Finalmente llegamos a Corn Island y conforme salimos del aeropuerto, había taxis que se ofrecían a llevarte al puerto para coger la lancha a Little Corn Island y para allá que fuimos...¡viva!.

La primera tarde la dedicamos toda a buscar hotel. Vimos varios pero finalmente nos decidimos por el Martha´s Place porque tenía muy buena pinta y sólos nos costaba diez dólares la noche en primera línea de playa.


Nuestra cabaña


Desde nuestra cabaña




Pero la mala suerte nos siguió. Llegó una tormenta que duró toda la semana... la isla se quedó sin luz y tuvimos que cambiar a un hotel que tenía generador privado para poder cargar las cámaras y celulares. El hotel este se llama " Little Corn Beach & Bungalows". El cambio no estaba mal pero sí fue a peor, pues no teníamos las mismas vistas. De todas formas, no nos importó mucho porque estuvo toda la estancia lloviendo sin parar y no disfrutamos demasiado. De hecho, adelantamos nuestra marcha un día antes porque no paraba de llover y amenazaba más tormenta y eso suponía riesgo a la hora de salir...así que, otra vez será.

No obstante, aún lloviendo, aprovechamos cuanto pudimos. Uno de los días, salimos a dar una vuelta por toda la isla bordeándola. Fue una experiencia muy buena que compartimos con unos chicos y chicas norteamericanos muy simpáticos.



Durante la travesía cogimos cocos de unas palmeras, los abrimos y nos los comimos. Fue muy divertido y aunque estaba muy nublado era una gozada para la vista disfrutar de tan bonitas estampas...









Tuvimos que subir por acantilados para no volver sobre nuestros pasos...hasta me accidenté cayéndome por unas rocas pero nada nos impidió seguir nuestra aventura.






Ha sido una aventura que termina antes de tiempo por las lluvias pero no importa, seguro que volvemos algún día y lo revivimos con mucha emoción. Ha sido un lugar fabuloso al que, sin duda, recomiendo que vengáis.

La vuelta la hicimos el día 13 en vuelo hasta Managua, donde pasamos la noche y el 14 salimos hacia Omettepe.

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