domingo, 13 de noviembre de 2011

DÍA 9 DE DICIEMBRE: NÚRENBERG

Nos levantamos temprano y tras el desayuno nos fuimos a Nuremberg por una carretera secundaria para poder disfrutar de los pueblos y los paisajes que nos encontrábamos por el camino.

La experiencia fue increíble...pueblos con encanto y prácticamente desolados, grandes zonas boscosas con el pino negro...





Una vez llegamos a Nuremberg, hicimos dejamos las cosas en el hotel Motel One. Es un buen hotel calidad-precio y está bastante bien ubicado. Fuera de la muralla pero a diez minutos paseando de la zona principal.



Fran tenía ganas de conocer el Antiguo Recinto de Concentraciones del Partido Nacionalista  y allí fue al primer lugar que fuimos aprovechando que teníamos el coche. No fue gran cosa...sólo se conserva una parte del recinto y lo que hay son imágenes que te relatan la historia de dicho partido y toda la megalomanía nazi.

De allí, dejamos el coche en el parking del hotel y fuimos caminando a la zona interior de la muralla para disfrutar del mercado navideño y demás lugares de interés de esa zona.

Esta ciudad puede presumir de tener el Mercado de Navidad más famoso del Mundo con una tradición de casi cuatro siglos, rodeado de calles peatonales donde las tradiciones medievales aún siguen vivas.





Nada más cruzar la muralla se veían puestecitos de comida y como nos encanta disfrutar de la gastronomía como lo que más en los viajes, pues empezamos la ruta con las salchichas más deliciosas que he probado en Alemania...


Seguimos caminando después del atracón de salchicha y vino caliente que no vino nada mal para combatir el frío que estaba haciendo este día que además iba acompañado de lluvia. 




Llegamos a la Plaza del Mercado y vimos las vistas de éste frente al Ayuntamiento y llamaba mucho la atención la cantidad de puestos que había en ese espacio cuadrado que era impresionante. Empezamos a caminar por cada uno de los "callejones" y era realmente abrumador la cantidad de cosas que se veían y que podías comprar. Si llevas la cartera llena, puedes regresar a casa cargado de alimentos, adornos navideños, ropa y con la tripota llena de salchichas y vino caliente!!!. 




Es realmente bonito. El mercado tiene lugar desde el viernes antes del primero de Adviento hasta el 24 de diciembre en la Plaza del Mercado, con la gran Iglesia de Nuestra Señora que es preciosa, tanto por dentro como por fuera. 



Caminando tranquilamente con nuestro Gluehwein (vino caliente) llegamos también a la Iglesia de San Sabaldo que me encantó.


Después de un rato dentro de la Iglesia contemplando su belleza y su paz, salimos hacía fuera. Ya era de noche...se nos pasó el día paseando por el mercado rapidísimo.

Seguimos adentrándonos en calles y encontrando más mercados cada cual, más mágico. Éstos tenían puestecitos distintos con unos dulces riquísimos y hasta atracciones para los más pequeños...había una noria que me hubiera subido como una más...de las de película!.


                                


Y ya al final, volvimos a la Plaza principal y subimos a la Iglesia de Nuestra Señora para ver las vistas del mercado, que preciosidad...



Después de estas vistas, fuimos a reservar a un restaurante que me recomendaron en el foro y que resultó ser una maravilla. No era muy romántico, pues estaba lleno de turistas y aquello era la leche...todo lleno lleno de gente, pero cenamos de maravilla por un precio muy razonable. Como la carta estaba en alemán, le pedimos consejo al camarero y no nos defraudó. Todo nos gustó y lo que más, la cerveza...esa noche como acabé de cerveza....jeje!!. 



sábado, 12 de noviembre de 2011

DÍA 10 DE DICIEMBRE: FRÁNKFURT.

Nos levantamos y tras el desayuno, nos pusimos en marcha hacia la ciudad de Fránkfurt. La primera noche dormimos allí pero apenas vimos los alrededores de nuestro hotel. Esta vez, toca visitar la ciudad como Dios manda.

Es una ciudad de contrastes situada al lado del Meno. No teníamos muchas expectativas con esta ciudad por lo que habíamos oído, pero a nosotros nos sorprendió gratamente...por un lado, la zona financiera con sus rascacielos y por otro, la parte antigua con sus casas y calles medievales.

Es una ciudad relativamente pequeña y que se puede visitar en un día perfectamente. Así lo hicimos nosotros...Lo primero que hicimos nada más llegar a la ciudad fue ir a visitar el Palm Garden y de camino, ya disfrutamos de las estampas. Parecía la "Little New York" europea...



Para entrar al parque tuvimos que pagar cinco euros por persona pero a nosotros nos gustó mucho el paseo por allí. No había nadie...estábamos solos.


De ahí, dejamos el coche en el lugar donde lo alquilamos a la hora acordada y nos pusimos a patear la ciudad hasta no poder más.

Teníamos un mapa con información turística que cogimos del hotel y con una ruta para hacer a pie en pocas horas así que, nos pusimos a caminar tan contentos por el borde del río que es realmente precioso y además, el tiempo nos acompañaba ya que hacía solecito y nada de frío...


En primer lugar bordeando el río fuimos hasta la "zona euro" que por cierto estaba llena de los defensores del "15-M".





Seguimos caminando hasta entrar en la zona de los rascacielos...estar a sus pies es grandioso aunque obviamente, si has estado en Nueva York, no tiene mucho que ver...

Subimos a la Main Tower para ver las vistas a la ciudad. No es excesivamente elevada pero para sus 200m de altura las vistas son excepcionales...eso sí, menudo viento fresco hacía allí arriba!!.






De ahí llegamos al Mercado de Navidad que tiene lugar en el centro histórico de la ciudad "Römerberg", "Paulsplatz" y "Mainkai" todos los días de la semana durante cuatro semanas antes al día de noche buena.

Sin duda, no será el más famoso de Alemania como puede ser el de Nuremberg pero a nosotros fue el que más nos gustó. Tal vez por el tamaño, la dispersión y la decoración de cada una de las casetas navideñas...realmente bonito.





Una vez más, nos pusimos hasta arriba de "Brühwurst (la de curry buenísima)", vino caliente y otras comidas típicas de allí deliciosas!!!. Menos mal que andar andamos porque sino no quiero pensar los kilitos como gozan en el cuerpo, jeje...



Allí pasamos la tarde de un lado a otro sin parar...disfrutando de tanta delicia!!!. Os dejo fotos para que podáis haceros una idea de la magia de éste lugar.









Luego fuimos en busca de la zona de sidrerías pero no encontramos nada abierto, al menos no con ambiente. Todo el mundo estaba en el mercado así que disfrutamos de las vistas de la ciudad desde el puente de hierro abarrotado de candados (los ponen las parejas prometiéndose amor eterno). A mi, desde el otro lado del río me recordó al puente de Brooklyn...




Y como no, nos tomamos unas buenas cervecitas alemanas para arrematar el día y por supuesto, el viaje tan fantástico que hemos vivido en Alemania. Ricas cervecitas...ricas ricas...